“Hace cincuenta años aviones de la marina de guerra y la aeronáutica, en un supuesto intento de asesinar al presidente Perón, bombardeaban el centro cívico de la ciudad y el Palacio Unzué, la hoy desaparecida residencia presidencial. En el campo de la memoria pública, e incluso en el más capilar de la memoria social, el 16 de junio de 1955 marca un antes y después. Y lo hace en dos sentidos: por un lado, visto retrospectivamente marca el comienzo del fin de la experiencia de gobierno del primer peronismo; a la vez, es el inicio de un tipo de violencia que anticipa los métodos y los medios del terrorismo de Estado. Junio del ’55 es un tiempo liminar, en el que las fuerzas que debían defender y custodiar a los ciudadanos de supuestos peligros exteriores, en un inquietante vuelco moebiano, se vuelven contra ellos. Junio del ’55 se inscribe así como el inicio de un momento de transición entre el terrorismo faccioso que hace uso de los medios del Estado para consumar el golpe y la asu...